miércoles, 23 de diciembre de 2009

Buenas noticias (Romanos 5:1,2)

Reflexionando sobre el efecto que ésta época del año tiene sobre los individuos y la sociedad en conjunto, me acerco más en mi esfuerzo por entender la seguridad y emoción con que los ángeles anunciaron el nacimiento del Mesías en Belén. No lo presentaron como un evento más, sino como un acontecimiento calificado como "nuevas de gran gozo" que introduciría una nueva etapa en el esfuerzo de Dios por rescatarnos.

Estamos a horas de comenzar un año nuevo, ¡el año 2010!, y quisiera compartir contigo un pasaje que a mi parecer resume la consecuencia de tan grande amor expresado en acciones por el cielo, con la esperanza de presentarte argumentos que te ayuden al comienzo de este 2010 seguro de la esperanza de vida eterna que se nos ha ofrecido como regalo.

Romanos 5: 1 y 2 dice de la siguiente manera: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios."

Comenzamos con el hecho de que, según el texto, ya somos justificados, entendido como "el acto divino por el cual Dios declara justo a un pecador arrepentido, o lo considera justo" (8CBA). No es un deseo si no una realidad segura. Si te das cuenta, la parte de Dios ya está hecha sin haber requerido de parte nuestra ningún tipo de iniciativa, "Justificados...", pues como dice el apóstol Pablo más adelante en el capítulo que "cuando aún eramos débiles", "siendo aún pecadores" y "siendo enemigos" Dios hizo su parte por iniciativa propia, motivado únicamente por el amor de él hacia nosotros.

Como el texto muy bien presupone, este acto de justificación de Dios, hecho realidad en la persona de Cristo al morir en sustitución nuestra, da pie a tres elementos que abrazamos, junto con la justificación, a través de la fe:
  1. Estamos en paz con Dios.
  2. Tenemos entrada a la gracia.
  3. Nos regocijamos en la esperanza.
Si al entran al año 2010 te sentía distante y no en armonía en tu relación con Dios, puedes avanzar seguro de que, aceptando su perdón, estás en paz con él. Más adelante en el pasaje leemos "Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida" (Rom. 5.10), y el apóstol Juan recuerda a Jesús diciendo: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16.33).

Como segundo punto, se nos asegura que tenemos entrada a su gracia por la fe (que nuevamente se menciona como clave para disfrutar de estas bendiciones), entendiendo por gracia: "favor" y/o "bondad" departe de Dios para con nosotros. Es decir, Dios ha elegido, si le aceptamos, vernos con buenos ojos a pesar de no merecerlo. ¿Haz leído la versión que Dios tiene de el rey David? Escucha lo que Dios dijo de él: "...David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos" (1 Reyes 14.8). Tú y yo sabemos detalles de la vida del rey David que no concuerdan con la versión que Dios tiene de él, y sin embargo, Dios, al igual que lo hace con cada uno de nosotros, responde escogiendo vernos con buenos ojos, respondiendo a nuestro arrepentimiento sincero.

Como tercer punto, se nos dice que nos podemos regocijar, tomar orgullo, sentir agradecimiento en forma constante de la esperanza que tenemos. ¿Te recuerdas lo que dice Apocalipsis 21.1-4? Dice así: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron."

Querido amigo, querida amiga, independientemente de los desafíos que puedas estar enfrentando y de lo que te depare este 2010, puedes estar seguro/a de lo siguiente: El perdón de Dios es un hecho, él ya murió en la cruz por tus pecados, por tal motivo, estas en paz con Dios, tienes acceso a su gracia, y puedes estar feliz porla esperanza que él te ofrece.

Que Dios te bendiga,

Ismael A. Castillo

jueves, 17 de diciembre de 2009

Adventismo

Identificándonos proféticamente para llevar un mensaje especial para el tiempo del fin (Dan 8,9; Apo 12,14), he descubierto un fenómeno que ha llegado a nuestro corazón desafiando nuestra identidad y particularidad como Adventistas del Séptimo Día. Como pastor, predico y enseño de corazón los elementos distintivos de nuestro mensaje, y la solidez bíblica de nuestra doctrina asegurando a nuestros jóvenes y adultos que, a parte del elemento humano, no he encontrado un mensaje de esperanza tan bien basado en los principios y enseñanzas de la Palabra de Dios.

En términos simples, hay básicamente dos formas de establecer doctrina: 1) creyendo algo para luego buscar en la Biblia su apoyo; 2) buscar en la Biblia y encontrar tópicos, temas, enseñanzas o doctrina bien documentados a través de las Escrituras. Como Adventista del Séptimo Día, he encontrado que nuestras doctrinas provienen como resultado de un sincero y serio estudio de la Palabra de Dios, dejando a la Escritura dictar lo que es y no es doctrina. Cada una de nuestras 28 creencias fundamentales está bien enraizada en la totalidad de la Biblia y expresada en una forma clara y balanceada. Es por esta razón que un profesor me dijo en cierta ocasión de que no necesitamos una versión especial de la Biblia, como algunos quieren que creamos, para apoyar y defender nuestra posición. En realidad, dijo, cualquier versión o Biblia serviría, pues nuestra doctrina no depende de un texto sino de la Biblia como un todo.

Por otro lado, y de acuerdo con la forma de pensar hoy en día, qué difícil es proclamar de que poseemos y compartimos una verdad "más apegada a la Biblia". Suena presumido y y exclusivista, ¿no lo crees? Somos bastante claros en nuestra enseñanza de que una iglesia o denominación no salva a nadie; no todos los Adventistas del Séptimo Día serán salvos, como tampoco todos los no Adventistas del Séptimo Día se perderán.

Encontrando difícil de reconciliar estas ideas, ¿qué beneficio nos trae el poseer una verdad más apegada a la Biblia si siendo Adventista del Séptimo Día no garantiza nada? En esta era de ecumenismo religioso, de poner menos énfasis en nuestras diferencias y más en nuestras similitudes, ¿importará si guardo el Sábado si de todas formas alguien que no lo guarda puede también salvarse? ¿Cuál es, entonces, el papel que juega la verdad en nuestra salvación? ¿Dónde se encuentra la bendición de ser Adventista del Séptimo Día?

Suficiente por ahora... hablamos más tarde...

Bendiciones,

Ismael A. Castillo